MEDIOS QUE USA EL CORAZÓN PARA LLEVARTE A TU PROPÓSITO
Ya que no somos seres humanos genuinamente conscientes aun, es decir, que seguimos obrando según nuestros egos, el corazón se vale de ellos como una plataforma para llevarnos a la situación de crecimiento. Pero no lo logra por su propia cuenta. En ese sentido, funcionamos como una pareja. Su labor de enlazarse con egos para lograr nuestro fin en esta existencia constituye un cincuenta por ciento del esfuerzo total para tener éxito en esa meta. El otro cincuenta porciento le corresponde a la persona. Pero, ¿qué es esa parte que decide, finalmente, y es la misma parte nuestra que toma acción?
Michelle* es una artista extraordinaria, y en los últimos años, su trabajo ha ganado notoriedad internacional. Lo que originalmente quería lograr era encontrar un balance energético suficiente para estabilizar la salud de su tiroides (quinto chakra, plexo tiroideo) y a la vez encontrar un manejo apropiado de sus emociones. Después de diez años en terapia psicológica, había llegado a un punto en el que se había dado cuenta de que saber de dónde vienen sus problemas, la hacía sentir bien a un nivel intelectual, pero no los solucionaba. Cambió de terapeuta. Le habían recomendado a este psicoanalista que hace una mezcla de coaching de vida con algo que a ella le parecía Reiki. Ya que su nueva terapia estaba, como exige el coaching, a enfocarse en el futuro, cuando llegó a mi consulta, Michelle ya había empezado una labor de journaling. A partir de este ejercicio, veía con más claridad sus pensamientos, pero también comenzó a tomar interés en construir su futuro. Sin embargo, esa misma claridad que tenía para clasificar su pasado, decodificarlo y realizar inferencias, le costaba aplicarla para crear su futuro. Necesitaba tener claridad.
Hay diferentes maneras de abordar el coaching espiritual. Una de las que yo aplicaba antes, y que ya no utilizo tanto, se parece más al mentoring, y a la manera en la que los coaches deportivos entrenan a sus deportistas de comptencia; es decir, se escanea a la persona, se la escucha, y según lo que la persona quiere conseguir, se le dan una serie de ejercicios o prácticas que pueden ir desde el agradecimiento, la plegaria o la meditación, para que logren los cambios deseados. Otro tipo de coaching espiritual que considero aún más efectivo (aunque todo depende del tipo de persona), es la que aplica la indagación básica del coaching de vida, pero toma como parte de la realidad que comparte la coach con la cliente, el ámbito divino del cual venimos y el cual habitamos. Es básico que la coachee, al empezar el coaching espiritual para ambos casos, tenga como parte de sus creencias fundamentales que la divinidad opera constantemente en nuestra realidad, y que determina nuestra interacción con el mundo.
Michelle estaba llevando una práctica combinada de indagación y visualización de la garganta más coherencia cardíaca, lo que quiere decir que se sentaba con los ojos cerrados a poner su atención en el espacio que ocupa su garganta, hasta que fuese sintiendo energía. Una vez que sentía la energía en su garganta, permitía que surgiera aún más energía. Se mantenía un rato con ese enfoque, y luego llevaba a su garganta una combinación de emociones, que para su caso específico, eran la sensación de valentía (para decir lo que tenía que decir), y amor por sí misma (para actuar con cautela, saber cuándo callar y desarrollar más sabiduría). Luego, pasaba su atención al corazón y realizaba exactamente el mismo procedimiento, con los mismos sentimientos.
Como suele suceder cuando se pone antención en el plexo nervioso que está afectado, Michelle logró regular rápidamente la salud de su tiroides, al punto que le retiraron los medicamentos que había empezado a tomar unos meses atrás (la doctora a cargo asumió que había sucedido una falla en el diagnóstico, se sintió responsable, y le otorgó un año de atención ambulatoria gratuita en su clínica como compensación). Notó que le era más fácil molestarse con algunas personas cuando detectaba algún comportamiento injusto, y lo expresaba abiertamente, cosa que no había hecho antes. ¿Cómo te hace sentir cada vez que reaccionas de esa manera?, le pregunté. Me dijo, ¡excelente! No lo hago siempre, hay veces en las que intuyo que simplemente debo quedarme callada, pero las veces que he reaccionado, además de sentirme bien, y de que, para mí, eso era impensable, un acto agresivo e incluso violento, sentía que era lo que debía hacer. De hecho, dos de las tres personas con las que he reaccionado fuerte en los últimos días, me dijeron de diferentes maneras que mi reacción les ha llevado a revisar su comportamiento, y la última incluso me dijo que se dio cuenta de inmediato que se comportaba así con varias personas, y que se había propuesto dejar de hacerlo, y me agradeció. ¿Cuándo paro? ¿Cuándo sé si está bien reaccionar o no? me preguntó Michelle. Yo le conetsté, ¿cómo supiste con quiénes reaccionar de esa manera y con quiénes no? Se detuvo a pensar un momento, y me dijo, fue automático. Más bien, las veces que no reaccioné, sentí que una voz me decía, ¡silencio! Yo me emociono cada vez que me cuentan cosas así, esas voces también las siento, lógicamente, son parte de cómo intuimos. Pero le pregunto, ¿qué crees que hubiera pasado si reaccionabas con esa persona x a la cual te dijeron que no le digas nada? Michelle, contestó de inmediato, bueno, es que "X"** no entendería nada, vive en su mundo y se descargaría luego con alguien más. Supongo que me contesto a mí misma cuando entiendo que, por ejemplo, mandar a la mierda a una persona determinada tiene que ver con que esa persona va a reaccionar hacia adentro, lo asume como un llamado de atención, ¿no? Y debe estar en cierto estado de conciencia que le da un acceso a verse a sí mismo. El llamado a callarse o no hacer nada creo que tiene que ver, también, con que yo misma estaría perdiendo mi energía, en vez de invirtiéndola en una acción que va a dar un resultado positivo.
Eso que ha experimentado Michelle y que para muchas personas todavía puede sonar como un cambio involutido, es en realidad una consecuencia del ejercicio en darle luz al corazón y a la garganta. La tiroides de Michelle se desreguló porque la zona de la garganta llevaba atoradas muchas emociones. Esas emociones eran el modo que tiene el alma de identificar que una situación vivida no es justa y hay que corregirla. No corregirla (un pecado por omisión) trae consecuencias físicas cuando este acto se acumula en el tiempo. Pero como todo acto, su efecto también se expande a lo que rodea a la persona. Otras personas se callan, y otras personas aumentan el grado de sus ofensas.
La omisión es una acción muy interesante porque muchas personas entienden que cuando ven una injusticia, no hacer nada esa algo viable. ¿Es algo ético? ¿Si tú estuvieras sufriendo una injusticia, qué te gustaría que sucediera?
El corazón, al tener más atención, se armoniza, y al armonizarse, las frecuencias coherentes que emite armonizan las frecuencias de los órganos circundantes y permiten que haya una regulación paulatina de todo el cuerpo, pero también de los actos que antes estaban bloqueados por la incoherencia física. Cuando el corazón se ve libre de escombros alrededor, le es más fácil responder de acuerdo con cada situación. Es por eso que la sabiduría está directamente relacionada con el corazón como órgano, pues el actuar sabio parte del amor propio, siento el corazón el centro donde se genera ese amor. Jesucristo decía, ama a tu prójimo como a ti mismo. Lógicamente, el amar al prójimo es una consecuencia de que uno sabe amarse a sí mismo.
Entonces, hay una participación de la Conciencia en un corazón que está preparado para ello. La Conciencia puede ser tomada como una manifestación de la Fuente de Vida de la que todos venimos. Es necesario, por eso, para sintonizar de la mejor manera, limpiar nuestros canales, y para eso, es necesario siempre realizar autoconocimiento y alguna o varias prácticas espirituales.
Pero eso no se logra necesariamente de la noche a la mañana. A veces se puede, pero puede tomar mucho tiempo. No hay que pensar ni como ni cuándo va a pasar porque ése no es el punto y no es nada que nos deba interesar. De hecho, el enfoque en cómo y cuándo suceden las cosas, en gran medida, suele entorpecer que logremos nuestras metas de manera más eficiente.
Después de concluir su proceso conmigo, pasaron unas semanas y Michelle volvió a llamarme. Ya sin la molestia en la garganta y con más claridad para definir situaciones a futuro, aún no lograba determinar cuál era su misión de vida. Cuando ya la coachee posee unas herramientas específicas de autoconocimiento, ha puesto en práctica estrategias para lograr los cambios planteados, y le cuesta determinar su misión, hay que indagar hasta que logre ver el bloqueo que le impide concretar esa situación específica.
Pusimos en práctica el recurso de ponerse en la situación ideal. Si tuviera todos los recursos en la vida, ¿qué actividad la haría inmensamente feliz? Michelle logró identificar una actividad que la haría muy feliz: exponer en MoMA. Sin embargo, asoció la actividad con varios egos: una necesidad de ser reconocida para validarse como artista; demostrarle a su papá y a la gente que no cree en ella que su arte vale; demostrarle a su ex-esposo que se equivocó, etcétera. Esa búsqueda de validación que había salido a la superficie y que ella reconocía como patrones emocionales y de pensamiento que no la dejaban vivir en paz, era lo que la desalentaba de ponerse esa meta. Le pregunto, ¿qué pasaría si llegas a exponer en el MoMA? Ella me dice, pues sería mucho más fácil conseguir fondos para los proyectos culturales con niños en zonas rurales de la selva. Le hago ver que hace unos minutos había manifestado que algo que la haría feliz, así tuviera todo en la vida, era exponer en el MoMA y que esa sensación de logro y alegría desbordantes la hacía feliz. Ella tendía naturalmente a ello, ese interés está en su corazón. Su corazón se estaba valiendo con anterioridad de los egos asociados con ese logro para orientarla a ella a ese fin. Ser la artista que expone en ese museo emblemático le abriría las puertas de que su acción genere un mayor impacto. Pero aún no estaba convencida.... La indagación la llevó poco a poco a la conclusión siguiente: no se sentía preparada, sentía en el fondo miedo al éxito. No se la terminaba de creer.
Cómo Michelle supera ese bloqueo ya es motivo de otro ensayo. Pero ahora quisiera concluir con lo que aporta el título de este texto: el corazón se vale de los egos para hacer que logres tu destino. Aun contar con ciertos egos no es excusa para privarse del trabajo de trabajar hacia la misión. La misión personal nunca es solo personal: es la manera en la que nosotros aprendemos a amarnos cabalmente, a partir de la cual inspiramos y generamos cambios saludables en nuestro entorno. El afán de perfección, incluso a nivel de búsqueda interna, es una trampa en la que solemos caer. Una manera de salir es, simplemente, ejecutando. Es lo que nos hace más grandes: ejecutar a pesar de.
*Michelle es un nombre ficticio que cubre la identidad real de mi coachee, y los hechos se han variado también para que no se identifique a la persona por tener una imagen pública. Se mantiene sin embargo intacto su proceso, la sanación correspondiente, y los descubrimientos realizados desde la dinámica de coaching.
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