ALIMENTOS DEL ALMA
La primera vez que escuché el concepto de Alimento del Alma era muy pequeña. Mi imaginación se disparó e imaginé que teníamos una boca especial con la que comíamos otro tipo de alimento. O algo así. Con el tiempo, entendí que era más una metáfora de cómo acciones bondadosas nos animan la existencia y resultan ser un combustible para vivir, o bien, nos dan sentido cuando no lo teníamos. Algo así como lo que ocurre con el famoso libro Chocolate Caliente para el Alma, que en el fondo es un llamado a realizar acciones amorosas a pequeña y gran escala, una muestra de las posibilidades más lindas de ser humanos.
Con la práctica constante de la meditación se fueron abriendo nuevos canales de conocimiento para mí, como suele suceder con cualquier persona que adquiere una disciplina meditativa. Por un lado, esa nueva apertura de nuestra percepción se hace posible gracias a una reorganización de la fisiología del sistema nervioso a algo más eficiente y coherente. Por otro lado, esa equilibrio a nivel físico tiene un correlato a nivel, diremos, energético.
Vamos a volver a algo de la anatomía de nivel sutil. No voy a decir todo el conocimiento que ha llegado a mí, quiero comentar solamente lo que yo misma he experimentado por mis propios medios, y como se dice, si yo he podido, también tú. Tenemos por un lado el espíritu, que es nuestra esencia. Los gnósticos le dicen El Íntimo y es nuestra participación primaria con la Fuente de donde venimos y a la cual todos los seres estamos ligados. Tenemos también un cuerpo que se llama Voluntad, que es el que trabajan mucho los budistas, y que está desarrollado en mayor o menor medida según varían los grados de conciencia de cada persona, pero aún más, según los actos de gran voluntad que podemos poner en práctica. El desarrollo de ese cuerpo está ligado directamente con nuestro desarrollo en Conciencia. Tenemos también un alma, una mente, un subconsciente, y varias instancias más, que prefiero no mencionar para que cada quien las experimente por su propia cuenta. Cada una de estas instancias funciona como un equipo, pero la única fuente real de energía, es el espíritu. Los egos que funcionan como apps o incluso como virus en una computadora, se alimentan de la energía del espíritu. Cuando Jesucristo anuncia que los pobres de espíritu son bienaventurados porque de ellos es el reino de los cielos, se refiere a una pobreza de egos, a un espíritu que está lo suficientemente libre como para participar con mucha conciencia de su verdadera naturaleza divina. ¿Te hace sentido?
Mientras que el espíritu es como un sol de energía inmanente y eterna, todos los demás cuerpos necesitan de energía para subsistir. Este suministro de energía puede realizarse por infusión externa, ya sea que la vampiricemos o que nos la otorguen otros seres; pero también, y fundamentalmete, esa energía está dada por nuestras propias acciones.
TIPOS DE ALIMENTACIÓN SUTIL
Algunos de nuestros cuerpos sutiles son visibles para muchos videntes o gente que tiene un desarrollo aceptable de su ojo de ver. Otros cuerpos, solo son percibidos en esta dimensión, y esa percepción se da por la distinción de su tipo de actividad en nuestro desarrollo. Hasta hoy, parte de esos cuerpos visibles es denominada como Aura. Los científicos que estudian cómo nuestros pensamientos y emociones regulan nuestro corazón, y cómo el corazón puede regular incluso instancias muy lejanas espacial y temporalmente, le llaman el campo. Es un campo energético lumínico electromagnético.
La alimentación externa se suele recibir cuando alguien o algo está en muy mal estado. Grupos de personas se reúnen en oración o meditación, y su amor y fe regula el campo energético de la persona o situación que lo necesita. Hay personas que no pueden autoregularse o cuyo estado mental no lo permite, para quienes la práctica de la meditación puede empeorar su situación, como pacientes psicóticos, con síndrome de personalidad múltiple, gente que tiende a estar poseída u oprimida (posesiones de corto plazo). Los equipos de Luz, que son seres no encarnados, y el Yo Superior de la persona que recibe, son quienes se encargan de validar los canales de envío de energía y quienes operan la sanación, o mejora de la situación que se ha solicitado pedir.
La alimentación del alma autogenerada es muy interesante, y se da principalmente por estas tres vías:
1. Actos bondadosos, por eso, el voluntariado tiende a mejorar la condición emocional de adictos en recuperación o de personas con depresión. La bondad saca a la persona de su estado de impotencia, y la hace comprobar que su energía sirve para generar bienestar en otros. El agradecimiento que reciben es también un gran alimento para su campo energético, que se regula y crece con la repetición de esas acciones desinteresadas.
2. Actitud Ética, cuando Jesucristo dice, tu fe te ha sanado, ahora no vuelvas a pecar, se está refiriendo a cómo actúan nuestras acciones directamente sobre nuestra salud. En el universo que rige la existencia humana no hay acciones neutras. Todos nuestros pensamientos, deseos, omisiones y actos siguen un riguroso código binario: dañan nuestro campo o lo alimentan. No hay una tercera opción. El pecado es un acto que daña mi campo etérico. Lo que me daña, también daña a otros, y sobre esto, me extenderé luego. Lo que nos hace bien, también hace bien a otros. Nuestros egos hacen que se confundan las cosas, y una de las grandes mentiras sobre las que hasta ahora se vive en la cultura occidental que hemos heredado es que lo que hace bien a unos, daña a otros. En un sentido aparente, puede ser. Pero hay que tener por seguro que si yo hago un acto amoroso hacia mí misma, y a otra persona no le gusta o le causa conflicto, en realidad no es el prójimo que está agredido, sino uno o varios de sus egos. Hay que tener cuidado con esta afirmación porque ahora mucha gente utiliza este tipo de aseveraciones para agredir a otros y luego hacerles "ver" que estas personas tienen que hacerse cargo de sus sentimientos. Sí, pero eso no quita que la agresión haya sido un acto abusivo, cuya primera víctima es el perpetrador. Una buena manera de asegurarnos de que actuamos de la mejor manera posible, en especial cuando la situación es confusa, es poner atención al corazón y conectar con el amor. Esa conexión armoniza nuestras frecuencias, nuestro campo, y prepar las instancias cerebrales correspondientes para ver las cosas más claramente y tomar mejores decisiones.
3. Las prácticas espirituales, centrales en todo camino religioso, están destinadas a elevar el estado de cuerpo y mente, pues solamente desde la mejor salud mental y física es que puede haber un enfoque óptimo en la evolución espiritual, es decir, en el camino del autoconocimiento. Ya sea que se practique una o varias, activar diariamente una conversación abierta con la divinidad mediada por la oración, la meditación, las letanías, la música, el agradecimiento, tiene como base hacerlo desde un lugar de devoción, amor y/o felicidad. La concexión con la divinidad es un motivo de gozo, en especial cuando queremos influir en la salud de alguien más. Rezar desde el pesar y el sufrimiento bloquea nuestro desarrollo, es decir, hace que nuestro campo se debilite y emita frecuencias conflictivas.
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